Aprender a esperar con confianza parte 2

Posiblemente nuestra atención necesita reenfocarse en Cristo. Es fácil llegar a estar tan absorbidos por nuestros asuntos, que nos olvidamos del Señor, pero nada capta tanto nuestra atención como una situación difícil o inquietante. 

Si Dios no se apresura a darnos una respuesta o a solucionar el problema, entonces, en nuestra desesperación, comenzamos a hacer de Él nuestro enfoque principal. Sin embargo, hay una diferencia entre buscar al Señor, y buscar su intervención. Si nuestra única intención es que Él haga a nuestro favor lo que queremos, habremos errado el blanco. Esperar en el Señor significa estar enfocados en Él, no simplemente en el resultado que deseamos.

Cómo debemos esperar

El provecho de nuestro tiempo de espera dependerá mucho de nuestra actitud y disposición mental. Ponerse nervioso y caminar de un lado a otro no solo es inútil, sino que perturba emocionalmente. El Señor sabe qué es lo que hay que hacer.

Esperar con paciencia, tranquilidad y confianza. Esta clase de actitud es posible solo para quienes se han sometido a la autoridad de Dios. Si creemos y aceptamos que Él quiere lo mejor para nosotros, y que todo lo hace para nuestro bien, entonces podremos descansar en su derecho de elegir el método y el momento adecuados. Si verdaderamente confiamos en Él, no maniobraremos, no manipularemos, y no nos apresuraremos.

Descanse en la Palabra de Dios. La Biblia es nuestra ancla en los tiempos de espera. Una de las cosas más sabias que usted puede hacer es leer las Sagradas Escrituras todos los días, y pedirle al Señor que le dé pasajes que traigan tranquilidad a su vida. Cuando hojeo mis Biblias viejas, encuentro versículos marcados que me ayudaron en los momentos difíciles. No confíe simplemente en la oración cuando tenga dificultades o necesite dirección. Aférrese a una palabra específica de Dios, lo que le dará la perspectiva y la promesa de Él para usted. Entonces podrá decir con confianza: "Señor, esto es lo que me has prometido en tu Palabra. Tú nunca vas en contra de tus promesas, y por eso me aferro a esta verdad mientras espero en ti".

Esperar confiadamente, creyéndole a Dios. Después de habernos sometido al Señor y anclado en su Palabra, podemos esperar confiadamente en que su voluntad se hará presente. Él sabe exactamente qué hacer y cuándo lograrlo. El Señor tiene el poder de reacomodar cualquier detalle para llevar a cabo su plan. Lo único que tenemos que hacer es creerle, y esperar su intervención.

Impedimentos de la espera

Sabiendo que la voluntad del Señor se hace presente en quienes esperan pacientemente en Él, ¿por qué preferimos arreglar las cosas por nosotros mismos?
Porque tenemos un estilo de vida apresurado. Estar quietos y esperar la dirección de Dios parece contraproducente, y por eso nos apresuramos a actuar. Además, sentarse en silencio con el Señor toma demasiado tiempo. Preferimos pedirle orientación en el automóvil de camino al trabajo. Nuestras agendas están llenas, y la perspectiva de pasar un tiempo sin prisas y sin interrupciones para saber qué piensa Cristo, nos parece imposible. Pero es la única manera de escuchar su voz y de saber qué quiere.

Porque tenemos una perspectiva de corto plazo. Los restaurantes de comida rápida y los cajeros automáticos, son prueba de la mentalidad de nuestra sociedad de "tener las cosas ya". Si duda de esto, observe la impaciencia de las personas cuando están en la fila del supermercado o esperando el cambio de luz en un semáforo. Queremos todo rápido, pero no hay una vía rápida hacia la madurez espiritual, y aprender a esperar en el Señor es un elemento crucial para lograrlo. Nuestra exigencia de una gratificación inmediata nos ha cegado a los beneficios de la espera, que nos da una recompensa mayor. Al aprender a confiar en el Señor y descansar en su tiempo perfecto, nos beneficia a lo largo de nuestra existencia, y también en el cielo.

Porque buscamos la orientación de otros. ¿A quién acude usted cuando no sabe qué hacer? Si toma el teléfono y describe su situación a tres o cuatro amigos, es muy probable que reciba consejos diferentes de cada uno de ellos. Aunque el consejo de otras personas puede ser útil, siempre debe pasar por el filtro de la verdad de la Palabra de Dios. Convierta en un hábito buscar primero la dirección del Señor antes de cualquier otra. Al fin y al cabo, solamente Dios conoce los planes específicos que Él tiene para usted.

Porque dudamos de la ayuda de Dios. Cuando se acerca amenazadoramente la fecha tope para tomar una decisión, o cuando situaciones indeseables siguen sin cambiar, podemos comenzar a preguntarnos si el Señor intervendrá realmente. Nuestras circunstancias gritan: "¡Dios se olvidó de mí!" Pero, el hecho de no poder ver lo que está sucediendo, no significa que el Señor no está involucrado. "El Señor recorre con su mirada toda la tierra, y está listo para ayudar a quienes le son fieles"
(2 Cr 16.9 ). Cuando sus ojos no puedan ver la evidencia, confíe en lo que usted sabe que es verdad.

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Hasta Pronto Juan Guillermo

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