La mirada del hombre y la mirada de Dios Parte 2

6- El hombre mira sus posibilidades humanas, Dios ve su poder infinito. Dios busca hombres y mujeres que estén dispuestos a poner su fe en Dios, pero muchas veces miramos con nuestros ojos y decimos “no se puede”, “no hay recursos”, “no tengo la capacidad”. No confíes en tu análisis, déjaselo al experto para que saque sus conclusiones: Dios. 

Tenemos el caso de David cuando se enfrentó al gigante (1 Samuel 17). Era imposible derrotarlo pero David lo miró con los ojos del Señor y venció. 

7- Los hombres miramos lo poco que tenemos, Dios mira que hacemos con ello. Él está esperando que pongamos lo poco en sus manos. Aunque creas que no conoces tanto la Palabra, que no tienes tanta fe; hoy el Señor te dice que lo coloques en sus manos y que lo uses. Tal como en la multiplicación de los panes y los peces, pon lo que tienes en sus manos y espera el milagro. Él ya te ha dado mucho más de lo que te imaginas!

8- Los hombres miramos la belleza física, Dios ve la belleza interna. Este mundo ha puesto a la belleza en un punto de idolatría. No dejemos que los complejos marquen nuestra vida y tampoco resaltemos los defectos de otros, pues esto lastima mucho. Démosle paso a la belleza interna que es la que verdaderamente perdura. Dios te acepta como eres y te ama, ha hecho una obra maravillosa en tu vida, por lo cual valórate y bendice tu vida, tu cuerpo, tu familia y verás que tu belleza interior es más valiosa que la cáscara.

9- El hombre busca la aprobación de los hombres, Dios espera que busques su opinión. Aunque todos necesitamos la sana aprobación, el cariño, algo muy diferente es depender de la opinión de los demás y buscar desesperadamente agradar a los otros en todo. 
Si tu prioridad es agradar a todos, te puedes llevar varias desilusiones. En cambio si tu prioridad es agradarle al Señor, es justamente lo que Él espera de ti. Todo lo que hagas, hazlo para el Señor y tu alma será reconfortada. 

10- El hombre mira los pecados visibles, Dios ve los pecados del espíritu. Hay pecados invisibles pero muy presentes en el corazón, tales como la codicia, la envidia, los celos, el resentimiento y la amargura, entre otros. Estos son pecados del espíritu que los hombres no los alcanzan a ver pero Dios sí los reconoce. 
Por tanto, no te guíes por lo que ven tus ojos sino más bien deja que el Espíritu Santo te guíe a ver tal como Dios ve. Aléjate de la murmuración que tanto lastima y del juzgar a otros por lo que uno alcanza a ver. Intenta siempre perdonar, dar amor y verás como el Señor es quien saca todo a luz. 

No te detengas o te atemorices si ves que tu realidad te supera, más bien aférrate más que nunca de tu Creador y confía porque seguramente Él está viendo la solución acercándose! 


http://creerenjesus.blogspot.com

Comentarios

  1. Cristianos medio ambiente11 de marzo de 2011, 22:50

    Amen que lindo escrito y reflexiones, gracias por compartirlas y que Dios te siga guiando y bendiciondo

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