La memoria no es frágil

Prefiero recordar las hazañas del SEÑOR, traer a la memoria sus milagros de antaño 
 Sal 77:11

Quien ha tenido problemas y aflicciones en su vida, podrá coincidir que lo más tormentoso de los momentos difíciles y tribulaciones, es el tener que pensar en ellos. Pasamos horas y en ocasiones días, reflexionando en el problema mismo. Damos vuelta sin encontrar una salida viable y es allí cuando nuestra fe en Dios se debilita. Nuestra mente se satura de argumentos pesimistas y empezamos a proyectar un lamentable final.

Todos, sin excepciones, tenemos la autoridad para decidir lo que vamos a pensar, lo que vamos a recordar. Así como podemos pensar y recordar experiencias desagradables, o recordar experiencias placenteras. Como en una reunión familiar o de amigos donde se recuerdan con agrado eventos y situaciones pasadas.

David debió apelar a este recurso, de recordar las obras de Dios, cuando dijo:” Prefiero recordar las hazañas del SEÑOR, traer a la memoria sus milagros de antaño.” (Salmos 77:11). Esta decisión lo llevo a levantarse de la situación en la que se encontraba.

Ante cualquier circunstancia, trae a tu memoria lo que Dios ha hecho en tu vida. La misericordia que tuvo contigo. Recuerda cuando te sanó, cuando te hizo libre, cuando te protegió, cuando hizo un milagro a tu favor. Y ese recuerdo traerá la fe y la esperanza que necesitas para los momentos difíciles.

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