El árbol y su fruto

Todo ser humano tenemos la capacidad de controlar y dominar nuestras emociones, pero dominar ese pequeño músculo llamado lengua, dice en

Santiago 3:8 es muy difícil, pero no imposible claro está.
Voy a compartirles un cuento con reflexión de "La tortuga y los gansos".

Cuando llegó el tiempo de emigrar los gansos por la sequía, vieron a la vieja tortuga que estaba en un charco del Himalaya, entonces los gansos le soltaron una invitación:

-Ven con nosotros amiga, tenemos un bonito lugar en una cueva de oro en la montaña de Cittakutta.

-No tengo alas, como podría llegar a ese lugar? contestó la tortuga.
-Puedes mantener la boca cerrada? preguntaron los gansos.
-Desde luego que sí! le respondió bien segura la tortuga,
-Pues entonces sostén este palo entre los dientes y nosotros tomaremos cada uno de los extremos con nuestros picos y te llevaremos por el aire, ok? le dijeron los gansos.

Y se fueron volando por encima de todo, con el mundo entero extendiéndose bajo ellos, y con una visión expectacular. Después de un tiempo de vuelo pasaron por sobre los tejados de una hermosa ciudad...
-Oh! que extraño, y ridículo! unos gansos llevan por el aire una tortuga! exclamaron unos niños que los veían pasar.

Doña tortuga, oyendo esas palabras de burlas, se puso muy agitada y un pequeño fuego de ira empezó a arder en su corazón.

-Que les importa si me llevan por el aire!? gritó la tortuga.
Naturalmente no pudo mantener la boca cerrada, sus dientes dejaron de agarrar la rama y la pobre cayó al vacío.

*Esta es la suerte que les está reservada a los que no pueden refrenar su lengua. Prov. 13:3.

Muchas veces opinamos o hablamos en el momento que debemos callar, porque cuando nuestras emociones están a flor de piel podemos meter la pata.

No solo debemos usar el corazón sino el cerebro o sea nuestra inteligencia emocional, para controlar esas emociones negativas que surgen cuando hay críticas, opiniones, o algún comentario sobre nuestra persona, por lo tanto piensa antes de actuar apresuradamente porque puedes caer muy bajo, y no solo te lastimarías vos sino todo aquel que recibe tu mala respuesta. 

Todos podemos controlar la ira, el enojo y las broncas; aún cuando creas tener toda la razón del mundo, mantén la boca cerrada o muerde una ramita como lo hizo la tortuga pero sostenla para no hablar mas de la cuenta y para que no pierdas amigos, familias, trabajos, etc. Porque respondiendo alocadamente no solucionarás nada, ni llegarás muy lejos. Saber callar en el momento preciso es una de las mejores respuestas y es saludable para todos.

Comentarios

  1. Cristianos medio ambiente29 de marzo de 2011, 20:55

    Muy bueno cuantas veces es necesario mantener la boca cerrada, el cristiano maduro debe meditar antes de dejar que su enojo salga y lo eche a perder todo, meditar y aprender a llevar de la mejor forma el enojo, gracias por compartirlo con nosotros, bendicioens

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  2. Ojo, no estas aclarado, pero este mensaje yo ya lo lei hace un tiempo y pertenece a la pastora Silvia Razonlges no puedes pretender que parezca tuyo

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