No se quede con las buenas intenciones

 “Había  en Jope una discípula llamada Tabita, que traducido quiere decir, Dorcas. Esta se esmeraba en hacer buenas obras y en ayudar a los pobres”
Hechos 9:36
 
Las buenas intenciones sólo tienen valor cuando van seguidas con buenos hechos.  Con buenas intenciones no pasa nada, hasta que no haya hechos, no hay retribuciones.  Es como dijo Jesús que un hombre salió a sembrar y después se fue a dormir y en algún momento vio que la planta estaba saliendo.  De esa forma funcionan todas las áreas de nuestras vidas. 

Imagínese si su jefe a fin de mes le dice: “Mi intención era pagarte por tu trabajo pero…” Creo que a usted no le gustaría oírlo y menos quedarse  con las buenas intenciones de su jefe. Usted quiere los hechos, el dinero. De la misma manera ocurre en todas las áreas. Usted no puede tener buenas intenciones sobre lo que Dios le manda a hacer. Debe obedecer y hacerlo.
Nosotros tenemos los testimonios bíblicos para ser sabios. En ellos vemos a gente que no se quedó con las buenas intenciones, de ayudar, de sembrar, de accionar. Y lo más grande de todo esto es que obtuvieron muy buenos resultados. Dios recompensa lo que hacemos realmente. Por eso, hay quiénes reparten y Dios les añade más en todos los niveles y direcciones. Hay algunos que retienen más de lo que es justo y se vuelven a pobreza.

Veamos la vida de una mujer que dicen las escrituras que “abundaba en buenas obras”. Dorcas. Más adelante dice que enfermó y murió. Pero ella no era de las que tienen buenas intenciones y se quedan sólo con eso, ella era una accionadora. Abundaba en buenas obras y en limosnas dice el versículo. Aquí hay alguien que se ganó la reputación de dadora por practicar el principio de dar.  Era una mujer que amaba bendecir a la gente y ser generosa, una persona que tenía sus manos abiertas para dar.  Ella murió y lo llamaron a Pedro.  Él oró por ella y se levantó.  Esa fue su ganancia, lo que ella cosechó.

Comience hoy a poner por obra lo que dice y piensa, que debe ser lo que dice y piensa Dios. Sea un accionador. Ponga por obra cada cosa que va siendo sembrada en su corazón y verá los frutos de su cosecha en abundancia.

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