lunes, 24 de junio de 2013

Dios No Olvida


Cada oración que hemos elevado, cada vez que nos hemos sometido a la autoridad cuando queríamos rebelarnos, cada ocasión en que confesamos la Palabra de Dios cuando nuestras emociones nos gritaban que dijéramos cosas negativas: cada acto de obediencia está registrado y será recompensado. Cada vez que asumimos nuestra posición de fe, adoración, y nos mantuvimos confesando lo bueno, cada vez que ofrecimos a Dios sacrificio de alabanza, Dios lo recuerda. Él no olvida las cosas que hemos hecho bien. Las tiene registradas en su libro de hechos memorables, como leemos en Hebreos 6:10: “Porque Dios no es injusto como para olvidarse de las obras y el amor que, para su gloria, ustedes han mostrado sirviendo a los santos, como lo siguen haciendo”.

Mardoqueo había hecho algunas buenas obras, pero sin hacer mucho ruido al respecto. Las había hecho en secreto, como para el Señor. La Palabra enseña que cuando hacemos buenas obras, no debemos dejar que nuestra mano izquierda sepa lo que hace la derecha (Mateo 6:3,4). Esto significa que deberíamos hacer lo que sentimos que Dios nos está guiando a hacer, hacerlo para su gloria, y luego olvidarlo y seguir con nuestros asuntos. No significa darnos una palmadita en la espalda o decir a los demás lo que hemos hecho, sino simplemente saber que nuestra recompensa vendrá de Dios a su debido tiempo. En el momento exacto de Dios, Él recompensó a Mardoqueo (vea Ester 6:1.3), y puede estar seguro de que hará lo mismo con usted.

jueves, 14 de marzo de 2013

! He sido bendecido¡

Gálatas 3: 14- Para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.
Me siento bendecido pues mis pecados han sido perdonados y cubiertos por el Señor, a quien sirvo. Soy bendecido ya que lo he buscado de todo corazón.
De su abundancia he recibido una gracia tras otra, bendición espiritual sobre bendición espiritual, favor sobre favor y regalo tras regalo. Voy a recibir lluvias de bendiciones del Dios de Abraham, Isaac y Jacob. Porque creo en Cristo, tengo la bendición de Abraham y a través de la fe recibo la promesa del Espíritu Santo. Soy bendecido en Cristo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales.

Porque he recibido a Jesucristo en mi corazón y en mi vida, la bendición prometida a Abraham ha venido sobre mí. Él bendice el fruto de mi cuerpo, el fruto de mi tierra, y todo lo que Él ha provisto para mi. Mientras guarde yo sus mandamientos, las bendiciones de Dios me alcanzarán y estoy bendecido en la ciudad, en el campo, bendecido es el fruto de mi cuerpo, el fruto de mi tierra y el fruto de mi ganado. Estoy bendecido en mi cesta y mi bodega estará llena. Soy bendecido en mis entradas y mis salidas. El Señor bendecirá todo lo que hago. Cuando hago todo lo que el Señor me manda, soy puesto como cabeza, y no como cola. Dios me bendice en la manera en la que el reparte su cosecha, y yo, y toda la tierra, reverentemente le tememos.
 

lunes, 7 de enero de 2013

Decida qué tipo de ayuno desea hacer,Así que usted puede comer: frutas, vegetales, granos y fibra.
- No haga un ayuno total de alimentos si usted no está acostumbrado a esta práctica y sin supervisión médica.
- Recuerde que no es una competencia. Es un acuerdo personal para buscar de Dios.
- Recuerde también que el ayuno no le “tuerce el brazo a Dios” ni le hace merecer el favor de Dios.

Dios ya lo dio todo en la cruz del calvario a través de su hijo Jesucristo. Mas bien, a través del ayuno buscamos alinearnos nosotros a su voluntad.

'Es muy común escuchar la pregunta: ¿qué hace el ayuno por mi? y la respuesta es muy simple: ayuno,  oración, alabanza y Palabra  te acerca más a Dios. Puede ser simple la respuesta pero no simplista.
El ayuno no es un requerimiento u obligación, es una elección. Cuando usted elige apartar un tiempo en ayuno y oración para buscar a Dios, usted elige romper la rutina de su vida con el fin de acercarse a Dios.
El ayuno es un período corto que trae recompensas a largo plazo. Es como el tiempo que tomas para afilar el hacha antes de cortar el árbol.'
¡Anímate a empezar el año poniendo a Dios en primer lugar y a ver como obra poderosamente!


http://creerenjesus.blogspot.com 

miércoles, 26 de diciembre de 2012

El corazón que agrada a Dios

El crecimiento espiritual es una decisión.
La decisión de agradar a Dios es la mejor de todas, puesto que conduce a tomar muchas otras para el propio bienestar y el de quienes nos rodean. El hecho de no conformarse con lo que hemos alcanzado espiritualmente hasta este punto e ir por más, es también una grandiosa elección.

En 2 Pedro 3:18 el apóstol nos motiva a no detener nuestra marcha, sino a seguir creciendo en el conocimiento y en la gracia que nos ha enseñado Jesús. El avance y la comunión con Dios no se dan simplemente por estar en el lugar indicado, sino que es una consecuencia de darle lugar todos los días. El Señor te tiene en cuenta y sus ojos están sobre ti! Aunque vivamos en un mundo que pretende dejar a Dios de lado, si buscamos cada día más de su presencia, entonces cosecharemos bendición en abundancia!

Así como la Palabra declara en Filipenses 1:6, la obra que Cristo ha comenzado contigo, la seguirá perfeccionando hasta el fin de los tiempos!


Sin embargo, esto no es para esperar a mañana, sino que comienza con tu decisión de hoy. En Éxodo 8:8-10 vemos el relato donde el Faraón, en medio de una plaga caótica de ranas, llamó a Moisés para que lo ayudara. Y cuando el patriarca le preguntó cuando quería ser libre de tal problema, el Faraón eligió sufrir una noche más. Difícil de comprender, ¿no? Sin embargo, hoy también tú tienes la opción de elegir por el cambio, o bien, postergar la bendición. No permitas que el dolor siga estando, toma tu decisión y permite que el Espíritu Santo obre hoy en tu vida.

Las buenas decisiones siempre ponen a Dios en primer lugar

Así también ocurrió en el caso del joven rico en Lucas 18:18-23. En esta situación, él quería agradar al Señor pero no deseaba amarlo en primer lugar, sino luego de sus riquezas. Lo material tenía la prioridad en su corazón. ¿Hay cosas en tu corazón que amas más que a Dios? Hoy es el tiempo de consagrarle todo y realmente amarlo con toda nuestra vida.

En Lucas 9:53-56 vemos una situación donde los discípulos más cercanos de Jesús se enojaron frente al rechazo de unos pobladores. El Señor, en lugar de buscar venganza y reclamar respeto, decidió perdonar y recordar cuál es la prioridad para Dios: el amor al projimo

Si alguien te cierra la puerta y te lastima, no detengas tu camino por buscar venganza, sino sigue adelante porque ¡muchas otras puertas de mayor bendición son las que se están por abrir!

La decisión de tener un buen corazón

Más allá de las presiones y la actitud de la gente, Dios espera que cuides tu corazón. Aunque vivimos en una cultura donde la apariencia es lo predominante para aceptar a una persona, para Dios la prioridad está en el interior.

El Rey Saúl, el primero de Israel, fue elegido por su gran estatura y su apariencia de gran guerrero y monarca. Todos lo admiraban, no obstante tenía un corazón sumamente envidioso, competitivo e inseguro. Es más, frente a la presión, eligió descartar a Dios y oficiar de sacerdote para que el pueblo no se enojara. Fue así como el Señor, lo descartó a él y lo eligió a David en su lugar. En 1 Samuel 16:12, aunque su propia familia lo había despreciado, Dios vio su buen corazón (Hechos 13:22). El Señor no se fija en lo externo y en lo que cautiva al mundo, sino que ve la integridad y las intenciones más profundas.

Por sobre todas las cosas, David amaba a Dios y a su Palabra. Era un adorador constante y muchos de los salmos forman parte de su autoría. Él no dependía del favor del pueblo sino que se desesperaba por el amor de Dios. Esto luego, es lo que lo llevó a ser el monarca más amado de Israel.

Por tanto, busquemos hoy agradar a Dios primero y luego veremos que tendremos más amor para darle a las personas. Si hemos cometido errores por enojos o malas decisiones, es tiempo de rendir cuentas y volverse a nuestro Señor. Si estás dispuesto a tomar hoy la decisión de tener un buen corazón, entonces verás que el Espíritu Santo es quien te ayuda a lograrlo. Así como David, que sin ser perfecto, agradaba a Dios con sus actitudes, así también podemos alcanzar su misericordia a través de la fe y la sumisión a su Palabra. Este es sin duda, el corazón que agrada a Dios!.
 

lunes, 8 de octubre de 2012

Ama a tu prójimo

Los mandamientos no siempre inician con un “no”, como no matarás, no robarás y no dirás falsos testimonios. Algunos mandamientos son afirmaciones sobre lo que debemos hacer como honrar a los padres y santificar el día del Señor. Especialmente el mandamiento del amor, el que Jesús reconoció como el más importante, es una afirmación. Se dice que amar es un sentimiento o una emoción, pero la Biblia dice que es un mandato. No es una opción, es un estilo de vida.
Debemos amar con todo nuestro ser. Decimos que debemos amar a Dios por sobre todas las cosas, pero lo que Jesús dijo es que debemos amarlo con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. Hay que amarlo con todo lo que somos, esa es la verdadera enseñanza, porque no es lo mismo amarlo sobre todo, que con todo, lo que implica un compromiso mayor porque significa que todo lo que somos y tenemos le pertenece a Él.
Además, Jesús dijo que debíamos amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos1. Esto significa que amarnos también es un mandato, porque no podemos amar a otros si nos despreciamos. Alguien que no se ama tiene su corazón vacío y lastimado. Si no te amas, nadie podrá amarte, porque tú mismo provocarás rechazo con tu actitud.  Ámate, anímate, mírate al espejo y di palabras de afirmación. La gente que necesita desesperadamente que alguien los ame, se sienten solos porque no han aprendido a amarse. El mundo entero podría odiarte, pero si tú te amas, tienes suficiente amor para dar a los demás. Si realmente te amas, no te haces daño, te alejas del dolor y frustración que provoca el enojo y el resentimiento. Quien se ama, perdona a quien le ofende, porque la falta de perdón hace daño, por el contrario, el perdón edifica y reconforta el corazón de quien lo otorga. Jesús dijo: “Por amor a mi, te perdono”, porque no podría decir que nos ama si no se amara a sí mismo. Esto no es una afirmación egoísta, por el contrario, es una forma de confirmar que amar es un mandato y que inicia con el amor que debemos expresarnos como hijos de Dios.  
El amor que sientes por tu persona es evidente. Cuando te amas, buscas verte y comportarte bien, te preocupas por tu presentación y por provocar buena impresión con tus actitudes. Cuando te aprecias y reconoces tu valor, no te entregas a cualquiera
que te diga palabras bonitas, no permites que te humillen, te deshonren o te manipulen, porque sabes que eres digno de lo mejor. Y con esa actitud es fácil compartir el mismo amor y respeto a los demás, porque buscarás dar a otros lo que quieres recibir.

Dios dijo que hiciéramos a otros lo que nos gustaría que nos hicieran. Otros lo dicen al revés, en negativo: “No hagas lo que no quieres que te hagan”, pero es mejor plantearlo de forma positiva, como el Señor lo dice, porque buscamos ver y hacer lo bueno, en vez de ponerle atención a lo malo. En tu matrimonio, asume las actitudes que te gustaría ver en tu pareja. Si quieres que sea más cariñoso y detallista, si deseas que se enoje menos y confíe más, comienza tú a vivir esas cualidades. Haz lo que quieres que te hagan. Si quieres que entre a la casa diciendo: “¡Hola mi amor! ¿Dónde está mi princesa?” Recíbelo con esos halagos: “¡Hola mi amor, bienvenido, mi campeón, el príncipe de este hogar!” Si quieres que te hablen con dulzura, hazlo tú primero. Moldea lo que quieres recibir porque con esa medida serás medido.
Jesús dijo: “Amen a sus enemigos”. En tu vida son necesarios los amigos y los enemigos. Necesitamos a quienes nos forman, ya sea con cariño o con dureza, a quienes nos dan palabras de ánimo o aquellos que nos quebrantan. Una de las razones por la cuales tenemos enemigos es para probar que tenemos la capacidad de amar. Los enemigos son una prueba. Ama a quien habla mal de ti, y devuelve bien por mal. Hay cuatro cosas que debes hacer por tu enemigo: amarlo, bendecirlo, obrar bien y orar por él. Al hacerlo, demostramos que somos hijos del Padre.
Amar a tus amigos no es extraordinario, pero cuando amas a tus enemigos demuestras tu verdadero valor. Joven, ¿dejarás de saludar a esa jovencita que ya no es tu novia, a quien decías amar? Los hombres y mujeres divorciados, ¿hablarán mal de esa persona a quien un día, ante el altar, juraron amor eterno? Ex socios, ¿hablarán mal de quienes un día estrecharon sus manos con las tuyas en busca de un sueño? Sin importar la razón de la ruptura de una relación, debemos perdonar y amar, incluso a quienes alguna vez nos engañaron y lastimaron.

¿Quiénes son tus enemigos? ¿Quiénes son las personas que han obrado en contra tuya o te han ofendido? Piensa en ellos, libera tu corazón del rencor y ora por sus vidas, llamándolos por su nombre: “Señor, lo bendigo y le deseo todo el bien que pueda recibir”. Procura la oportunidad de hacer algo bueno por ellos. Que tu boca no diga: “Aquel es quien más daño me ha hecho”, ahora proclama: “Aquel es a quien más bien le haré”.  Dale gracias al Señor por Su amor y por la oportunidad que te otorga para imitarlo.  Mateo 22:36-40 http://creerenjesus.blogspot.com 

sábado, 25 de agosto de 2012

¿Críticos de profesion?





Leer y aplicar Lo que Dios dice


¿Por qué te fijas en la astilla que tiene tu hermano en el ojo, y no le das importancia a la viga que está en el tuyo ¿Comó puedes decirle a tu hermano: "Dejame sacarte la astilla del ojo, cuando ahí tienes una viga en el tuyo? Mateo 7:3-4
 
Muchos de nosotros solemos preocuparnos demasiado en ver los errores y las fallas de los demás, en vez de analizar primero nuestras palabras y conducta. Como dice el Salmo 119:105: “Tu palabra es una lampara a mis pies; es una luz en mi sendero”. La Palabra de Dios es tan cierta que nos confronta con nuestra propia realidad, puede compararse con un espejo, pues nos muestra como somos.
Es bueno que aprendamos a cerrar los ojos a los defectos y destaquemos las virtudes de los demás, que tratemos de obtener lo mejor de cada ser humano, pues todos tenemos valores y virtudes inexploradas.
Hoy es el mejor día para ponernos a cuentas con Dios y pedirle perdón por haber juzgado y haber ofendido a alguien con nuestras palabras. Pidámosle que nos enseñe cada día a ver a las demás personas con el mismo amor con el que El nos ve, a tratarlas con más calma, serenidad y mansedumbre; que nuestros juicios no sean precipitados, que callemos cuando sea necesario y hablemos en el tiempo oportuno. Que en ningún momento nuestras palabras sean destructivas, sino constructivas. Si le pedimos a Dios que nos ayude a actuar de esa forma, veremos que los más beneficiados seremos nosotros mismos.
Miremos a las persona no como son hoy, sino como lo que pueden llegar a ser si nosotros sabemos animarlas y ayudarlas. Aprendamos a corregir sus defectos con amor.
Si otorgas un favor, no lo recuerdes. Si recibes un favor, no lo olvides.

viernes, 17 de agosto de 2012

¿Como vencer el pecado?



Hoy quiero hablar de cómo se puede tener una victoriosa vida pensante. Mi amigo, la solución a las tentaciones, los deseos y pensamientos pecaminosos se encuentra en el primer versículo de Romanos 8:1 “Por lo tanto, ya no hay ninguna condenación para los que estan unidos en Cristo Jesús”. 

Puedes experimentar tentaciones y pensamientos pecaminosos de vez en cuando, pero justo en medio de ello, debes saber esto: Por lo tanto ya no hay ninguna condenación para los que están en Cristo Jesús. Ten en cuenta que este versículo es en tiempo presente. En este momento, aun si en este mismo momento, los pensamientos pecaminosos están pasando por tu mente, no hay condenación, ya que estás ¡EN CRISTO JESÚS! ¿Hemos de permanecer inmóviles y entretener esos pensamientos pecaminosos? Por supuesto que no.

El pecado no puede echar raíces en una persona que está llena de la conciencia de que es justa en Cristo. No puedes impedir que los pájaros vuelen sobre tu cabeza, pero ciertamente puedes impedirles que construyan un nido en ella. De la misma manera, no puedes impedir que las tentaciones, los pensamientos y los deseos pecaminosos pasen por tu mente pero, desde luego que puedes impedir que esas tentaciones, pensamientos y deseos pecaminosos actúen. ¿Cómo? ¡Confesando en el momento mismo de la tentación que eres justicia de Dios en Cristo Jesús!

El poder de Jesús para vencer toda tentación se activa cuando permaneces consciente de que incluso en el momento de la tentación, ¡Jesús todavía está contigo y que eres justo en Él, aparte de tus obras (Romanos 4:6)! Al hacer eso, rechazas la condenación por la tentación que enfrentaste. Ahora tienes el poder de Cristo para elevarte por encima de la tentación y descansar en tu justa identidad en Cristo, aparte de tus obras. ¡Eso, amado, es la vida vencedora en Cristo!

Tomado del libro 100 días favor por Joseph Prince

http://creerenjesus.blogspot.com

¿Cómo puedo Arreglar todo con Dios?

  🔹 Introducción En la vida, a menudo enfrentamos momentos en los que sentimos que nos hemos alejado de Dios. Tal vez hemos tomado decisio...